Caminado por la Sierra Calderona. Senda del Blanquissar, font de Barraix

Esta vez, ya tocaba caminar por la sierra Calderona. Hacía mucho tiempo que no pateábamos los caminos y senderos de esta sierra tan emblemática. Y que en enero de 2002 fue declara como parque Natural. El día salió algo ventoso pero soleado.

Nos dirigimos con los vehículos a Estivella, en la comarca del Camp de Morvedre. Iniciamos nuestra excursión desde el parque El Pla de Estivella, donde dejamos los coches.

Nuestro propósito era recorrer el sendero del Blanquissar y volver por la Font de Barraix. Comenzamos nuestra marcha por una carretera asfaltada que lleva a Beselga. Pero pronto dejamos esta y nos desviamos a la derecha, también por camino asfaltado, que al poco abandonaríamos, siguiendo la información de un cartel que nos señalaba el sendero hacia el Blanquissar, que asciende paralelo al barranco de Linares.

Ahora el paraje es cautivador, el sendero asciende al principio suavemente, para luego ir alternando con subidas más empinadas. El contraste entre el rojo del camino y el verde de la vegetación es espectacular. Caminamos entre una vegetación exuberante; tanto arbórea como de matorral y herbácea. Pino rodeno, pino carrasco, algarrobos, coscoja, romero, lentisco, palmito..

Conforme ascendíamos podíamos empezar a divisar, en la lejanía, el valle del Palancia. Tras él, la línea montañosa de la sierra de Espadán. E incluso, en algún momento y por detrás de esta, el mar Mediterráneo. Terminado el sendero del Blanquissar, ahora por una pista, llegamos a la carretera CV- 334, que desde la población de Serra va hacia el Garbí. Caminamos unos minutos por esta carretera hasta desviarnos a la izquierda a la font de Barraix. Allí, bebimos del agua que manaba por su caño y que tanta fama ha tenido en toda la comarca, por sus beneficios para la salud.

Desde la font de Barraix, el camino desciende por una pista que luego se transformara en sendero. Conocida como la senda de la Carrasca, conduce hasta la antigua aldea de Beselga y su Castillo. El recorrido es igual de bonito que el del Blanquissar. Entre la frondosidad de los pinos, vimos algunos madroños que nos llamó la atención por el colorido rojo de sus frutos maduros. En algunos tramos, la senda presenta un desnivel importante, y algo erosionado por la acción del agua de lluvia y de las bicicletas de montaña.

Conforme vamos descendiendo, podemos divisar en alguna ocasión, el Castillo de Beselga que se deja ver enmarcado por las ramas de los pinos. Al rato, llegamos a los primeros chalets de la pedanía de Beselga. Y nos llama la atención uno, construido con aires de castillo medieval. Continuamos descendiendo, dejamos a nuestra derecha la torre y la muralla del Castillo de Beselga, declarado este, como Bien de Interés Cultural. Continuamos por el camino llamado de la Ermita, para llegar a el Pla de Estivella. Inicio y fin de nuestra excursión.

El recorrido realizado fue circular y de algo más de 11 km. Moderado en cuanto a dificultad técnica. Con un desnivel aproximado de subida de 440 m