¡Hola, montañeros! El pasado 24 de octubre, la sección de marcha nórdica de la SEV volvió a calzarse las botas y a preparar los bastones para regalarnos una jornada de auténtico lujo en plena naturaleza. En esta ocasión, nuestro destino nos llevó hasta las tierras conquenses de Talayuelas, donde nos esperaba un recorrido dividido en dos partes bien diferenciadas que no dejó indiferente a nadie.

¡Aquí os dejamos el resumen de cómo sopló el viento y cómo sudamos la camiseta! 😉

1. Primera parada: Rumbo al Mirador de la Olla 🌅

Arrancamos la jornada con las pilas bien cargadas y directos hacia el Mirador de la Olla. Este primer tramo nos ofreció una toma de contacto fantástica con el terreno. Desde el mirador, las vistas de la rambla y del entorno nos dejaron boquiabiertos: un verdadero anfiteatro natural esculpido por el tiempo que sirve de perfecto aperitivo visual para lo que el día nos tenía reservado. ¡Imposible no sacar el móvil para inmortalizar el momento! 📸

2. Segunda parte: Aventura por el PR-CU 18 (Sendero de la Sierra) ⛰️

Tras el calentamiento inicial, nos adentramos de lleno en un tramo del PR-CU 18 («Sendero de la Sierra»). Con los bastones marcando el ritmo constante característico de la marcha nórdica, el grupo avanzó por una ruta que combinó subidas exigentes, tramos de pista forestal y senderos escondidos entre pinares. La complicidad del grupo y el buen ambiente hicieron que las cuestas se subieran casi volando (bueno, ¡con un poquito de esfuerzo extra! 😅).

🗿 El laberinto mágico: Las Callejuelas de Talayuelas

Si hubo un punto donde la ruta se volvió mágica, fue sin duda en el paraje de Las Callejuelas. Este rincón escondido en la sierra es un auténtico laberinto de piedra esculpido caprichosamente por la erosión del agua y el viento durante miles de años.

Caminar entre sus majestuosas paredes de rodeno rojizo es una experiencia casi mística: pasadizos estrechos, callejones de piedra, imponentes balcones naturales y gigantescas moles rocosas que recuerdan a antiguas catedrales. Un escenario de fantasía donde dar un buen uso a los bastones… ¡y donde es imposible no pararse a cada paso para maravillarse! 🤩

🌿 Joyas naturales del recorrido: Paisaje, Geología, Flora y Fauna

Lo más alucinante de esta ruta por la Serranía Baja de Cuenca es la enorme riqueza ecológica y paisajística que concentra:

  • Geología única: A diferencia de los habituales paisajes calcáreos de la provincia, aquí el gran protagonista es el rodeno (areniscas de tonos rojizos muy llamativos). La erosión caprichosa del agua y el viento ha moldeado formas rocosas singulares y barrancos de postal.
  • Vegetación de contrastes: Caminamos inmersos en un auténtico mar de pinares de pino rodeno. El sotobosque nos sorprendió con jarales, brezos (como el Erica cinerea) y matas de madroños y durillos en las zonas más abrigadas, regalando una paleta de colores otoñales preciosa.
  • Fauna con altura: Alzando la vista hacia las crestas y los densos bosques, no es de extrañar que divisáramos o sintiéramos la presencia de rapaces forestales como el ratonero común o el esquivo azor, reinas indiscutibles de los cielos de la zona. Muy cerquita de allí, los valiosos humedales (como la famosa microrreserva de la Laguna de Talayuelas) refugian además una biodiversidad acuática envidiable, hogar del curioso gallipato.

En definitiva, una salida redonda de marcha nórdica donde combinamos deporte, desconexión y una sobredosis de naturaleza en estado puro.

¡Ya estamos contando los días para la próxima aventura con la SEV! 🏔️✨ ¿Te vienes a la siguiente?

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