El 17 de marzo de 1970, tres miembros de la sección de montaña del CEV: Joan Roig, Carlos Torregrosa y Miguel Gascón nos desplazamos en el seiscientos de Joan hasta Finestrat.
Montamos la tienda “sherpa” en los campos de secano de la zona alta del pueblo con el firme propósito de intentar abrir una vía de escalada en la inmensa e impresionante pared caliza del Puig Campana por una ruta que creo recordar estudió y nos contagió su interés
Joan Roig.
Posiblemente esa noche no durmiéramos mucho pensando en las dificultades y obstáculos que nos depararía la escalada al día siguiente
El día 18 madrugamos, hicimos las mochilas previendo un posible vivac : saco de dormir, comida, agua, frontal, 2 cuerdas de 40 m., clavos variados, mosquetones, estribos, drizas, casco etc.

Cargados con las mochilas nos dirigimos a la base de la pared donde comienza a definirse el largo espolón. Una vez en su base buscamos el terreno en la roca más sencillo y seguro y comenzamos la escalada.
Después de los primeros largos más fáciles, vamos buscando el espolón evidente de la zona media, disfrutando de la calidad y adherencia de la roca. Se van sucediendo los largos y pasando las horas, superando algunos pasos más comprometidos llegamos después a las zonas escalonadas; a partir de aquí buscamos el mejor lugar para instalar el vivac, pues la luz diurna se nos va por momentos.
Recuerdo que recogí algunas matas y logré hacerme confortable el “lecho”. Desde nuestro aéreo balcón en la estrellada noche divisamos la costa, las incipientes moles de edificios de Benidorm y la tenue iluminación de Finestrat.
El día 19 San José nos despertamos al alba, comimos unos frutos secos, bebimos algo de agua que nos quedaba y nos ponemos a buscar el camino de bajada. No recuerdo especial dificultad en el descenso aunque si, tedioso y delicado (no hubo que montar ningún rapel). Llegamos a lo que hoy se conoce como el “Carreró”, la pedrera central larguísima que divide al coloso en dos picos. Bajándola sin dificultades ya que entonces se encontraba en buen estado.
Llegamos al chalet del suizo (un amigo que siguió con prismáticos nuestra escalada) siendo recibidos con alegría y nosotros con un tremendo cansancio pero muy satisfechos y orgullosos de nuestra aventura, ignorando la trascendencia que la apertura de esta vía tendría en el montañismo valenciano de generaciones posteriores.

2ª PARTE

Después de más de tres décadas de haber dejado la escalada (aunque no la montaña) por circunstancias muy dolorosas y para salir del pozo emocional en que me encontraba, decido volver al CEV y reintegrarme como miembro activo en la Colla de Senderos y al poco tiempo en la sección de montaña, siendo bien acogido en ambas, a pesar de que solo conocía a Rafa, Palmira y Joan Grifoll a quien debo el volver a escalar.
A partir de entonces comienzo una actividad incesante de montaña ascendiendo y recorriendo el Atlas (Toubkal), treking del Everest y Manaslu, Laponia, Eslovenia, Tatras, Dolomitas, GR-11 pirenaico, tres miles pirenaicos, senderismo y escalada deportiva.
Es al cabo de varios años cuando comienzo a ilusionarme con la posibilidad de repetir la escalada del espolón del Puig Campana .Esta iniciativa que considero ambiciosa a mi edad la comento a mi amigo Joan Toledo y convence a destacados compañeros de la sección de montaña que entusiasmados con la idea me animan a compartirla y realizarla.
Así ponemos fecha de realización: sábado 18 de febrero del 2017, exactamente 46 años y 11 meses desde la fecha de apertura: 18 de marzo de 1970.
Sábado 18 de febrero de 2017.
Salimos de Valencia a las 6 de la mañana tres miembros de la sección de montaña del CEV: Ángel Montero, Joan Toledo y Miguel Gascón. Media hora más tarde salen Vicente Cintado, Luís Martínez, y Toni Berlanga, componentes de la cordada de apoyo. Llegamos a Finestrat sobre las 8, preparamos las mochilas con algo de comida, agua, algún cortaviento, pies de gato, cuerdas y casco, nos equipamos, y por la senda lateral del helipuerto vamos subiendo en dirección al marcado espolón.

Caminando por la senda,
trato de recordar mis impresiones y estado de ánimo de la primera en 1970. No puedo evitar estar algo preocupado por si no consigo acabarla, sobre todo por no defraudar la confianza que mis compañeros tienen en mí.

Llegando a la base de la pared vemos una cordada que está en el primer largo, y otra cordada equipándose para subir. Desplegamos las cuerdas y Ángel después de seleccionar el material, equiparse y encordado, comienza a subir 9 o 10 m. detrás de la otra cordada. Las dos cordadas precedentes llevan buen ritmo y no retrasan a Ángel, que se hace los dos primeros largos en uno, a tope de cuerda. Mientras tanto llegan a pie de vía Vicente, Luís y Toni.
Comienzo a subir yo y unos metros detrás, Joan seguido de Vicente en la otra cordada.
Continuamos escalando y disfrutando del día, de la calidad de la roca y de las vistas, haciendo algunas fotos.
Llega Ángel a los largos de la zona media de la vía donde se ve más “patio” y se mantiene la dificultad de los pasos.

Se van sucediendo los largos manteniendo el orden de la cordada.
Se supera el paso de Vº y al acabar el siguiente largo, llegamos adonde disminuye la dificultad, comienzan las terrazas y se termina la vía.
Esperamos en la reunión a nuestros compañeros, nos felicitamos, hacemos fotos, comemos y bebemos un poco, nos cambiamos los pies de gato y recogemos las cuerdas y el material. Buscamos el camino de bajada siguiendo unos puntos rojos que lo indican en travesía hacia la derecha.
Aprovechamos los cables tipo ferrata para asegurar algún destrepe y vemos a través de la niebla que nos ha envuelto desde que iniciamos el descenso a la pedrera central. La bajamos por la derecha, llegando a la senda que nos lleva a los coches.

Al empezar la jornada…. Al final de la jornada….

Yo me encontraba cansado pero muy satisfecho por haber cumplido mi deseo, y muy agradecido a Joan por su ánimo y apoyo y a Ángel por haber hecho toda la vía de 1º, también a Vicente y a Luís y a Toni que la escalaba por primera vez.
Felicito desde aquí a mis compañeros por el ambiente tan positivo en que se desarrolló la escalada.

25 de febrero de 2017

Miguel Gascón Gómez