Secció de Senders, domingo 24 de mayo, “Encara no són onze i el sol ja pica”

Tras una pequeña confusión horaria salimos sobre la 9:15 h. del aparcamiento junto al cementerio de Olocau en dirección al Puntal dels Llops.

Pequeño asentamiento fortaleza íbero, con una superficie de 960 metros cuadrados, data del S. V a.d.c. y formaba parte del sistema defensivo de la ciudad de Edeta, la actual Llíria.

Después de la interesante visita y un no menos interesante almuerzo, seguimos ruta hacia el vértice geodésico de La Solana, pasando por la pequeña cima de L’Aigualeig y bajando al Barranc de les Forquetes. Desde aquí la gran subida del día, que nos lleva a la cumbre de La Solana 571 m.s.n.m. El nombre lo dice todo. El panorama desde allí también.

Son las doce y aunque aquí arriba corre una ligera brisa estamos a pleno sol, así que tras las fotos de rigor empezamos a bajar hacia zonas más resguardadas del sol por el bosque.  Entramos en el Barranc de Carraixet, que nace en esta contornada. Agreste, con exuberante vegetación la intrincada senda nos lleva hasta la Font de Melxor.

 En la fuente, podemos leer la siguiente inscripción latina que aparece en el cuadro denominado la Ninfa de la Fuente (1530-1534), de Lucas Cranach el Viejo: “FONTIS NYMPHA SACRI SOMNUM NE RUMPE QUIESCO” (Yo, ninfa de esta sagrada fuente, no interrumpas mi sueño, estoy durmiendo).  Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, Madrid, NINFA DE LA FUENTE.

Aunque la fuente apenas tiene un ligero goteo pronto llegamos a una acequia por la que corre abundante agua y que nos acompañará hasta el final de nuestro camino.

Estamos en Les Macollades, palabra de origen sarraceno, “macollá” (terreno cerca del barranco) muestra de agricultura tradicional compuesta por pequeños huertos que son regados por un sistema de acequias que tienen su origen en la cultura musulmana en nuestras tierras. Aquí vemos como la especie arbórea protagonista es la garrofera, con más de doscientos ejemplares alguno de ellos centenario.

Esta parte de la ruta tiene un encanto especial, casi mágico y el agua que continuamente corre a nuestro lado refresca el caluroso ambiente. En algún tramo hay que echar mano de una cuerda colocada a modo de pasamanos para ayudarnos en el estrecho pasaje.

Al dejar el barranco ya llegando al final del recorrido parece que salimos del túnel del tiempo para regresar a la realidad.

Recuperados los coches nos desplazamos a la Fuente de la Alameda, en Gátova, donde comemos junto con los de la Secció de Cultura, que han hecho la visita al Puntal dels Llops y a El Torrejón.

Texto: Salvador Sanfelix.

Fotos: Agustí Muñoz, Salvador Sanfelix.

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