“Es la tierra de Soria árida y fría.
Por las colinas y las sierras calvas
verdes pradillos, cerros cenicientos,
la primavera pasa
dejando entre las hierbas olorosas
sus diminutas margaritas blancas”

19 de octubre, no es primavera, el otoño comienza a colorear estos campos de Soria que nos disponemos a recorrer durante cuatro días.
Primera parada Playa Pita, sí, una playa. Junto al embalse de la Cuerda del Pozo, evocador nombre. Ahora solitaria en este día otoñal, nuboso y con amenaza de lluvia. Llegamos a mediodía y vamos a comer aquí, aunque el ambiente frio y húmedo no acompaña. Estamos muy cerca de Vinuesa donde tenemos nuestro alojamiento.

Esta tarde un paseo junto al Duero, aquí convertido en embalse, bajo una fina lluvia que lejos de molestar embellece el paisaje. El paseo se convierte en una ruta de ocho kilómetros llegando a Molinos de Duero. El regreso hasta Vinuesa por el mismo camino, ya casi anocheciendo






El rio Duero será la presencia constante en todas nuestras andanzas por estas tierras. Desde su nacimiento junto a la cumbre del Pico Urbión, al que subiremos, hasta sus recovecos y meandros desde Covaleda, que recorremos el segundo día extasiándonos con la belleza de los bosques que custodian sus orillas.

“Estos chopos del río, que acompañan
con el sonido de sus hojas secas
el son del agua, cuando el viento sopla,
tienen en sus cortezas
grabadas iniciales que son nombres
de enamorados, cifras que son fechas”











Si hablamos de otoño, lluvia, bosques, inevitablemente hay que hablar de setas. Y si hablamos de setas hay que hablar de Manolo, nuestro experto en este terreno y que no solo nos instruye en el asunto, además nos las prepara y nos permite degustar este otoñal manjar. Ha venido al viaje pertrechado con todo lo necesario para cocinarlas en plena naturaleza. Gracias Manolo…te queremos.

























El tercer día de nuestro viaje por estas tierras es el más apropiado meteorológicamente para subir al Pico. Así que allá vamos.
Desde la Laguna Negra hermoso enclave cargado de historia y leyendas iniciamos la ascensión.
Subimos, Laguna Larga, seguimos subiendo, Portillo Arenoso, subimos un poco más…el Pico.












“Mas si trepáis a un cerro y veis el campo
desde los picos donde habita el águila,
son tornasoles de carmín y acero,
llanos plomizos, lomas plateadas,
circuidos por montes de violeta,
con las cumbres de nieve sonrosado”








Llega el día de regreso y aprovechamos la mañana para visitar interesantes lugares cercanos ya de camino a casa. La Fuentona de Muriel, Berlanga de Duero y la Ermita de San Baudelio.
Tras la comida en el pueblo de Berlanga, ahora sí, el regreso.







“¡Oh, sí! Conmigo vais, campos de Soria,
tardes tranquilas, montes de violeta,
alamedas del río, verde sueño
del suelo gris y de la parda tierra,
agria melancolía
de la ciudad decrépita
Me habéis llegado al alma,
¿o acaso estabais en el fondo de ella?”

Texto: Salvador Sanfelix
Fragmentos del poema “Campos de Soria”. Antonio Machado.
Fotografía: Agustí Muñoz, Luis Fernandez, Gema Millana, Pilar Barrero, Ana Cazaban, José Manuel Puig, Mª José Vioque, Salvador Sanfelix.
