EN MEMORIA DE PACO INFER

El 28 de septiembre fallecía Paco Infer en Cortina d’Ampezzo, la ciudad y territorio alpino del norte de Italia. Al regreso de la vía Ferrata Ra Bujela, un traspiés en el camino de retorno al refugio y la caída por las acusadas pendientes y vacíos de la ladera, causaron la muerte de Paco, sin que los equipos de socorro y rápidos auxilios recibidos pudieran detener el fatal desenlace. El compañero y viejo amigo ha dejado su vida en un entorno de bellas montañas, en las montañas que tempranamente acompañaron su vida. De forma tan inesperada, la pesadumbre del desdichado accidente, deja en el espíritu el sentimiento de la imprevisible fatalidad. El 10 de octubre lo despedíamos en el tanatorio de Paterna en una sencilla y emotiva ceremonia, un acto de fraternidad, de recuerdos y sentimientos compartidos que la montaña inspira y mantiene durante muchos años.
Paco nació en Valencia en el año 1954. En el adiós al amigo y al tratar de trasmitir en estas líneas una intensa vocación montañera, resulta difícil resumir su protagonismo en la actividad más comprometida de escalada y alta montaña. Muy joven se inició en la escalada a su paso por la UGM (Unidad de Guías Montañeros), de la OJE (Organización Juvenil Española) dándose de alta más tarde en el Centro Excursionista de Valencia. Llevó a cabo diversas ascensiones y escaladas de dificultad en el Pirineo. En los Alpes, es importante en su historial la ascensión al Matterhorn o Cervino con tan solo 18 años. En 1974 participó en la Expedición Valenciana a Groenlandia. En 1976 escalada invernal con vivac al Tozal de Mayo. Primera a la pared del castillo de Xàtiva, Tallat Rog, vía AALOS. Varias escaldas y primeras en el Barranc del Carcalí (Buñol). Andes del Perú, el Palcaraju. Cursillo de hielo en Vignemale para monitores. Miembro del GAME y monitor de la ENAM.
He conocido a Paco desde hace muchos años y he de recordar con afecto y gratitud como en momentos que arrastraba las dolencias de un accidente y retomaba con lentitud el encuentro con las montañas, tuve su compañía, aliento y humana ayuda. En el año 2006 compartimos un trecking en el Nepal, la emoción y el feliz recuerdo de los fascinantes paisajes en el corazón del Himalaya hasta el pie del Everest. La despedida a un viejo amigo lleva consigo el amargo sentimiento del tiempo pasado y de vivencias compartidas, donde el adiós no es el olvido, sino el recuerdo que mantiene vivo el pasado. Van con estas líneas mi sentida condolencia a su familia
Rafael Cebrián Gimeno
