Excursión al Castillo de Serra

Faltaban unos minutos para las nueve de la mañana, cuando salíamos del aparcamiento situado frente al Ayuntamiento de Serra. Este domingo un grupo de la Secció de Marxa Nòrdica habíamos previsto hacer una excursión para subir al castillo de Serra.

Aunque algunos ya habíamos realizado más de una vez este recorrido, siempre es agradable volver a caminar por estos frondosos parajes. Además, esta vez, nos acompañó Javier Banagues, vecino del pueblo. Javier nos guio y nos amenizó el recorrido con sus explicaciones sobre la vegetación e historia. Nos mostró algunos rincones, que a veces, pasan desapercibidos al caminante.

Salimos de Serra por la carretera hacia Torres-Torres. Después de unos metros, giramos a la derecha por una pista que conduce hacia la font de l’Ombría. El camino es muy agradable, rodeado de una espesa vegetación y asciende suavemente entre olivos centenarios, algarrobos, limoneros y cantidad de plantas herbáceas. Después de casi 1,5 km nos encontramos con una construcción moderna e inacabada por suspensión administrativa; ya que junto a ella y algo oculta entre la frondosa vegetación, se encuentra la Torre de Ria. Esta es, una de las cuatro torres vigía, que junto con el castillo, controlaban el paso de posibles enemigos.

La Torre de Ria es de origen musulmán. Su base es casi cuadrada y fue construida entre los S.VIII y IX. Sus muros son de piedra recubierta de mortero de cal. Solo tiene una apertura para acceder a su interior. El estado actual es ruinoso.

Proseguimos nuestro camino y después de unos 600 metros, llegamos a la Font de l´Ombría que dejamos a nuestra derecha. Hasta aquí el desnivel salvado es de 110 metros aproximadamente.

Desde la fuente, a nuestra derecha, cogeremos el sendero que asciende serpenteando entre abundante vegetación que en ocasiones nos permite ver la imagen del Castillo en lo alto del monte rocoso.

Llegamos al collado, donde se cruzan los caminos. El nuestro, la senda primitiva del castillo (por la que descenderemos más tarde) y la pista forestal que partiendo de Serra, cruza el barranco por el Pont Nou y conduce la carretera de Serra al Garbí. Es en este punto, donde nos encontramos con una cantidad importante de gente. Unos subiendo y otros bajando. Por lo que el último repecho, no solo por ser más escarpado, si no, porque hay que ir dejando paso, según tramos, en la subida y en la bajada.

Ahora, suscribiendo la palabras de nuestro querido amigo y maestro Rafael Cebrián; en su libro Caminos y Castillos de la Sierra Calderona, dice: ” El Castillo ocupa la reducida e irregular cúspide rocosa de un aislado monte cónico, a 538 metro de altitud” “La ruina es la imagen actual de lo que fue antaño una sólida fortaleza” “No obstante, mantiene en pie significativos elementos…dos lienzos de murallas almenadas, conectadas a una robusta torre esquinada de planta cuadrada, lo más destacado del conjunto; restos de una segunda torre y un aljibe, en buen estado, terminan por definir la vertebración de este castillo montano”.

Allí, en el castillo, hicimos una pequeña parada para almorzar y sobre todo poder disfrutar del paisaje extenso y variado que se abría ante nuestros ojos. A lo lejos, las sierras de Chiva y Buñol. Llíria y el santuario de San Miguel, Vilamarxant, Benaguasil y demás poblaciones del Camp del Turia. Al sur las sierras de Corbera, Cullera y el Montgó. Más próximo a nosotros las pinadas de Náquera, donde podemos distinguir la torre Satarenya. A esta subimos el 11 de enero del presente año y podéis leer la reseña de la excursión en este mismo blog. Y siguiendo la mirada en el sentido contrario a las agujas del reloj, La Mola de Segart, el Alt del Pi, el Oronet, Rebalsadors y la Gorrisa. El regreso lo hicimos, como he dicho antes, por la primitiva senda del castillo. Una vez en Serra, aprovechando que veía Javier con nosotros, hicimos un recorrido turístico muy interesante, por la población. En total el recorrido fue de unos 8km, con un desnivel aproximado de 200 metros.