El Pico Curavacas (2.524 m), situado en el parque natural de las Fuentes Carrionas se...

El Pico Curavacas (2.524 m), situado en el parque natural de las Fuentes Carrionas se considera la mayor elevación de la Montaña Palentina (ya que la Peña Prieta tiene su cumbre en Cantabria, aunque parte de la montaña pertenece a Palencia), en las estribaciones de la cordillera Cantábrica, en España, y es, junto con el Espigüete, su cima más característica. Su roca es conglomerado.
Está situado junto a la localidad de Vidrieros, en el término municipal de Triollo, dentro del Parque Natural de las Fuentes Carrionas y Fuente Cobre-Montaña Palentina.

Fuente: Wikipedia

Cinco miembros de la Secció de Muntanya de la Societat Excursionista de València (La Societat) realizamos una ascensión con éxito al Pico Curavacas.

Fechas: 5-9 de abril de 2018.

Día 5 de abril, jueves. Salida a las 16:00 h de Valencia. Hasta Madrid, y de ahí, por la A1 o carretera de Burgos. Llegada a vidrieros a las 24:00 h.

Alojamiento en la Casa Rural Curavacas.

Día 6 de abril, viernes. Nos levantamos para realizar la ascensión a la Laguna de las Lomas, desde Cardaño, y así irnos preparando para el Curavacas. Recorrido lineal por la Senda de las Lomas, de 12 km, con 640 m. de desnivel, que va ascendiendo junto al arroyo Las Lomas, fácil al principio, pero al dejar el arroyo y comenzar la ascensión de la ladera que conduce a la laguna, ya fuimos por nieve. Estaba lo suficientemente dura como para no necesitar ponernos las raquetas y no encontramos ningún punto que hiciera necesario el uso de los crampones. Eso sí, no había huella, se perdía el camino y nos hundíamos hasta la rodilla.

En un punto de menor pendiente se unía nuestro camino a una huella que llevaba a hacer el recorrido por otra parte.

Al llegar, vimos que la laguna estaba cubierta completamente por la nieve. Bajamos con bastones, pero sin crampones.

Empleamos alrededor de 6 horas, incluyendo paradas.

Después nos fuimos a disfrutar de una cerveza a Cervera de Pisuerga y a comprar víveres para los siguientes días.

Día 7 de abril, sábado. Nos levantamos pronto para subir al Curavacas, andando desde el alojamiento, pero había niebla de madrugada, llovía, estaba muy cubierto y decidimos aplazarlo.

En su lugar, fuimos a hacer un par de rutas.

Comenzamos visitando los monumentos de Cervera de Pisuerga, especialmente la Ermita de San Vicente, excavada en roca. En la oficina de turismo nos dieron planos y posibles rutas y actividades.

De ahí partimos en coche hacia la Senda del Roblón, paraje lleno de robles y hayas, hasta encontrar el roble protegido, de casi 10 m de diámetro.

Después, visitamos la iglesia románica de San Salvador de Cantamuda y aprovechamos para comer maravillosamente un menú degustación y un cocido completo en Venta Morena.

Y tras la comida, nos acercamos a la senda del Bosque Fósil de Verdeña, muy sorprendente, en una ruta circular entre bosques de robles y pastos.

Cena estupenda en casa con las delicias compradas el día anterior.

Día 8 de abril, domingo. Amanece con garantía de éxito, la predicción es que empeore, pero más tarde.

Comenzamos la ascensión sobre las 8 de la mañana, primero siguiendo un camino de piedra que se confunde muchas veces con un cauce paralelo al río que vamos siguiendo. Tras cruzarlo definitivamente hacia la derecha, ya se vislumbra el Curavacas a lo lejos. Comienza una ascensión por nieve, que nos da una de las mayores satisfacciones, al ver cruzar, delante de nosotros, un osezno pardo.

Al estar la nieve bastante dura, a la subida no necesitamos raquetas, pero sí crampones y piolet, porque la pendiente empezaba a ser muy pronunciada. Fue bastante dura, aunque un grupo que iba más adelante nos dejó una buena huella. Desde que se vislumbra el collado hasta que se llega a él, la pendiente sigue aumentando, y en la última parte subimos por una pendiente de 45/50º, haciendo escalones en la nieve.

En el collado se había formado un ventisquero, y desde ahí a la cumbre se sube por un terreno expuesto y con pendiente media, en unos 15 minutos.

 La bajada de la cumbre la hicimos con mucho cuidado por la nieve y la pendiente, asimismo la parte que va desde el collado hasta que comienza a reducirse la pendiente, la bajamos de cara a la pendiente, por los escalones de la subida.

El resto, muy penoso porque el sol había ablandado la nieve y nos hundíamos mucho, tanto sin raquetas como con ellas.

El tiempo total fue de unas 11 horas, incluyendo paradas. El desnivel, de 1.224 m.

Día 9 de abril, lunes. Aprovechamos la vuelta para hacer algo de turismo por el románico Palentino: San Martín de Frómista, San Juan de Moarves y San Juan de Baños. Pasamos por las tierras de viñedos de la denominación de origen Ribera del Duero. Comida y vuelta a Valencia. Llegada a las 22 h.

Conclusión: toda la zona es una maravilla, las montañas son retos, los paisajes preciosos, muchísima agua, buena gastronomía e historia. ¡Tenemos que volver!

Olimpia