Tenia pendiente Miguel la visita al castillo del Poyo y por fin hemos subido al...

Tenia pendiente Miguel la visita al castillo del Poyo y por fin hemos subido al potente cerro donde hemos aprendido algo más sobre el final de un poderoso castillo que hubo asentado en su cumbre.
Hay mucha historia en estos terrenos ásperos desde tiempos remotos y las panorámicas desde esta atalaya es sensacional. El complemento del día ha sido la comida en los prados donde se levantan el grupo de sabinas presididas por la más longeva, la Juana. Y todavía más, hemos terminado con un timonet en casa de Paqui, Sento, Miguel y Carmina.