El 30 de mayo de 2018, La Consellería de Medi Ambient llevó a la Tinença de Benifassà dos polluelos de quebrantahuesos, cobijándolos en dos nidos previamente dispuestos y preparados para la alimentación artificial de las crías, en una primera fase de recuperación de esta mítica ave que se completará en otoño con la suelta de una pareja adulta, a fin de dotar el nuevo hábitat de la diversidad genética y cerrar el ciclo de reinserción. Aves aclimatadas en cautiverio en los Alpes que llegan a la Tinença siguiendo un programa europeo de recuperación de esta singular especie de la avifauna de las montañas. 
 
Este proyecto de la Consellería culmina tras dos años de trabajo y gestiones dirigidas a llevar el quebrantahuesos a estas montañas: no es la introducción de una especie exótica, si no la recuperación de un valioso representante de la fauna autóctona. El quebrantahuesos tiene su propia denominación en valenciano, quebralòs, y topónimos vivos, como el del Tossal del Quebralòs en la Tinença, testimonios de que su presencia era habitual en la abrupta orografía comarcal, donde vivió hasta su extinción en la segunda mitad del siglo XIX. En el habla coloquial de las gentes de la Tinença, quebralòs se aplica a personas con determinados rasgos de carácter, adjetivación viva cuyo origen semántico se ha desvanecido de la memoria colectiva. Muchos enclaves de la montaña media española albergaron de forma natural al quebrantahuesos, quedando refugiado en el Pirineo Aragonés donde se ha mantenido hasta nuestros días, realidad que rompe con la generalizada creencia de que su hábitat natural pertenecía exclusivamente al escarpado marco orográfico de la alta montaña. Picos de Europa, Pirineos, y los Alpes, si que son en la actualidad la reserva de esta mítica ave y enclaves de proyección para su recuperación y integración con la fauna europea
 
El quebrantahuesos/crebalòs.- El nombre le viene dado por remontar a grandes alturas huesos que deja caer sobre los roquedales para que, una vez fragmentados, los pueda ingerir, ya que se alimenta casi exclusivamente de esta manera. Ave de gran envergadura, forma parte de la familia de los buitres como el último eslabón de las aves carroñeras, por su dependencia en su nutrición de los huesos que ingiere, cuando éstos quedan limpios de sus partes blandas. Esta singularidad alimenticia ha dejado la especia al borde de su total extinción, proceso sobrevenido paralelo a la despoblación de fauna salvaje en la Europa montañosa. Pero en la Tinença, en la actualidad su supervivencia está asegurada, dado el elevado número existente de animales en estado libre, de los cuales depende su alimentación. 
 
El quebralòs volverá a surcar la pureza del cielo en la Tinença, su elegante vuelo en círculos ganando altura sobre el roquedo en las quebradas y los desfiladeros, será un bello espectáculo más de la fascinación de naturaleza indómita. Restituirlo a la solemne quietud de los montes y a la integridad de los paisajes, cumple un deseable compromiso de crear futuro, intentando recuperar en sus orígenes naturales los grandes espacios, más allá de su conservación como objetivo. Un componente enriquecedor que aporta recursos a una hermosa comarca, valorando la plenitud de sus paisajes y una iniciativa que ha sido bien acogida por las poblaciones que, en el pasado abril, dio plenamente su respaldo al plan, en el acto de su presentación por la Consellería de Medio Ambiente en Rosell (El Baix Maestrat). 

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