Fin de Semana en Els Ports

Con la excusa de participar en el rito de saborear la caldereta que se cocina a...

Con la excusa de participar en el rito de saborear la caldereta que se cocina a la antigua usanza junto a la ermita de Sant Pere de Castellfort, acudimos a esta población para quitarnos la espina del año anterior: después de haber hecho la larga caminata con los romeros entre Catí y Castellfort, por imperativos del grupo, nos quedamos sin degustar el contenido del guiso que elaboran algunos romeros.
Lo que podía haber sido una corta visita a este acto, se convirtió en un largo fin de semana por algunos pueblos de la comarca.
El Portell de Morella es una pequeña población donde Alicia, concejala del Ayuntamiento, nos enseñó dos pequeños museos del Portell.: una muestra de la antigua actividad textil del pueblo y los restos de lo que fue castillo templario, torre y murallas de la población medieval. Este pueblo junto con sus alrededores forma un conjunto que para excursionistas y visitantes resulta muy interesante.
Hicimos una corta excursión al Toll dendrac en el mejor momento del año. El camino es un panorámico sendero sobre un paisaje agreste de complicada geografía. Las nieves y las lluvias recientes nos dejaron boquiabiertos ya que sobre una cubeta caliza se desploma una gran cascada por un barranco que suele estar completamente seco. La rambla de Celumbres, de la que son tributarias las aguas del toll, llevaba aguas bravas al pie de sus características paredes rocosas.
Con la degustación de los ingredientes del caldero y el ambiente festivo-religioso de la romería, finalizó el sábado.
El domingo nos fuimos a Sant Mateu para hacer una completa visita guiada y terminar comiendo de forma abundante en uno de los restaurantes de la población. Yo, que me resisto a dejar botas y mochila en domingo, reconozco que valió la pena. Así terminó en fin de semana en Els Ports.