Desde el collado de lo Foratón hacia el el valle del mismo nombre, al oeste, con forma de U muy abierta, característica en los altos valles pirenaicos, seguramente el fondo de un antiguo glaciar.

Refugio de Gabardito al collado Lo Foratón

Refugio de Gabardito al collado Lo Foratón

Distancia: 6,66 km
Altura mínima: 1.374 m
Altura máxima: 2.016 m
Desnivel acumulado 678 m
Tiempo estimado: 2h 15m

Angel Flores

El recorrido parte desde el refugio de Gabardito, al que se puede acceder en coche por carretera asfaltada o siguiendo el GR 11.1 desde el Puente de Santa Ana. El sendero coincide con el GR11.1 en el tramo entre los refugios de Gabardito y Lizarra.

En las inmediaciones del refugio hay dos zonas de aparcamiento, el sendero está señalado desde la plataforma inferior. Salimos hacia el oeste por un camino amplio, en el comienzo vemos una pequeña cabaña de madera que en algún momento se utiliza para control de acceso. Caminamos por un denso bosque en el que abundan las hayas, un árbol frondoso y especialmente atractivo por su porte y el tono gris claro de su corteza, que destaca en la penumbra que crea su abundante follaje. El camino nos lleva en suave ascenso, surcado por numerosas raíces que recorren un suelo que no recibe la luz del sol, (lo que agradece el viajero cuando nos asomamos al verano). Un gran claro cubierto de hierba nos permite ver la Faja Caznarez al otro lado del barranco de Agüerri, y encima la Faja de los Valencianos. Aunque no se divisa desde este punto el pico que corona la montaña que tenemos enfrente es Puntal de Valencia. Cuando llevamos algo más de un kilómetro el camino se estrecha, dando paso a una senda que comienza un ligero descenso, el único que encontramos en toda la ruta, pronto comenzamos a subir, ahora con más pendiente. En algunos claros del bosque vemos las paredes al otro lado del barranco, con hasta 150 metros de altura, plagadas de manchas blancas que delatan la presencia de nidos de aves, un magnífico reclamo para los numerosos aficionados a su observación, que pertrechados de prismáticos, cámaras y paciencia, acuden a observar el majestuoso vuelo de las rapaces. La senda nos dirige hacia la base de una pared de considerable altura, el arbolado se ha reducido drásticamente y los abetos son ahora mayoría. Encontramos una bifurcación que tomamos hacia la derecha para seguir subiendo, hacia la izquierda nos llevaría al barranco Agüerri, con lazadas cortas ganamos altura rápidamente para situarnos en los 1.640 m. El paisaje ha cambiado por completo, accedemos a un valle amplio con suelo herbáceo, sin otra vegetación, tramos de pendiente suave se alternan con otros que exigen más esfuerzo, como si salvásemos escalones construidos para gigantes. A nuestra izquierda dejamos una pequeña cabaña, a la derecha el fondo del valle por el que caminamos y que seguiremos casi hasta nuestro destino, siempre por su margen derecha. En esta época del año abundan las vacas, imponen por su tamaño, en cada rebaño alguna se queda mirando, sin parar de rumiar ni perdernos de vista, mejor seguir muestro camino como si no fuese con nosotros, y con especial cuidado cuando tengan un ternero cerca.